VINOS DE GARAJE

La gran esperanza vinícola.

Actualmente, los procedimientos industriales, y los avances químicos, permiten corregir fallos en los vinos. Un vino recogido con hojas, polvo, insectos, podredumbre, puede ser estabilizado y resultar agradable a los sentidos con la manipulación y aditivos químicos correspondientes.

No obstante, si se aplica manipulación en exceso, al final se nota; un abuso de los cultivos azufrados evitará plagas pero hará que el vino resultante contenga demasiado azufre, en ocasiones, incluso para el paladar. Un sistema de riego intensivo, puede aumentar significativamente la producción pero acaba diluyendo su intensidad y personalidad.  image

Los “garajistas”, como así se les conoce, o productores de Vinos de Garaje, huyen de ese segmento y se empeñan en elaborar vinos auténticos, cuidados desde el cultivo de la uva, recogidos con mimo y limpieza, vinificando con procedimientos que respetan las características de cada uva y cada añada.

Esta forma de trabajar, de concebir la vida,  permite disfrutar de gran riqueza de aromas, cuerpo y sabores, con un grado de salubridad muy por encima de la media.
Así son los Vinos de Garaje, unos vinos de producción muy limitada; no es extraño ver microbodegas con menos de 1.000 botellas de producción al año. Vinos muy exclusivos en su mayoría, y realizados con gran pasión.

El vino  de garaje es representativo de una zona, frente a vinos que son el proceso industrial de bodega.

Se trata de conjugar la fidelidad al producto que permiten los procedimientos tradicionales, pero sin escatimar en medios (depósitos de los mejores materiales, barricas de los mejores robles, sistemas de limpieza ecológicos para las zonas de elaboración, etc), siempre que permitan a la uva expresarse y demostrar todo su potencial.

Vinos de Garaje
Detrás de un garajista nos encontramos a una persona entusiasta, en una continua búsqueda de nobleza y autenticidad en el vino, que respetan el producto desde su cultivo, desde la materia prima, y que controlan todo el procedimiento, comenzando en la poda de la cepa y continuando hasta su embotellado final. Anhelan sentirse orgullosos y seguros de la autenticidad de todo el proceso, y ofrecer un valioso y particular caldo a los verdaderos amantes del vino.

Ese es otro tema del que hablaremos otro día, los wine-lovers, esas personas que disfrutan con sus matices y valoran no sólo el resultado final, sino toda su historia de cultivo y elaboración.

El problema es que no resulta fácil para un wine-lover encontrar los vinazos de los garajistas, ante el actual panorama. Las empresas vinicolas industriales son quienes invierten enormes sumas de dinero en darse a conocer, a diferencia de las muchisimas bodegas pequeñas de tamaño familiar o microbodegas, que se mantienen sin promoción. Gracias a la buena calidad de sus vinos y reconocimiento mediante el método de boca oreja, a nivel fundamentalmente local, en muchos de los casos, y en otros, vendiéndolos íntegramente fuera de España. Entre ellas hay auténticos tesoros que sólo quienes los encuentran por casualidad, cercanía, o quienes dedican mucho tiempo a ello, pueden disfrutarlos. Son maravillas de la enología, que se encuentran perdidas entre miles de referencias y merecen salir a la luz…..entre tanta producción de vinos, ¿por qué no elegir y disfrutar de los más auténticos?

 

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