El vino y sus paralelos (II)

Cuentos de mi amigo el Flaco (2ª parte)

En la anterior entrega, el Flaco relató su encuentro con el vino en California, Oporto, Méntrida, Borgoña, Coblenza y Veneto. Hoy continúa su periplo, esta vez a través del Trópico de Capricornio….

peloponeso*Se hizo tarde y una baliza nueva transportó al Flaco hacia la Hélade.. Ahora en privado solo pasea, en medio de  la tarde del Peloponeso frente a un sol tendido sobre las aguas verdes y límpidas en las que ha quedado convertido el mar. Sostiene en su mano derecha un libro azul del que fluyen versos y en la izquierda un vaso de vidrio estriado, lleno de un vino poderoso que le arrastrará a  lugares oscuros o quizá luminosos….” Nada me retuvo. Me liberé y fui. Hacia goces que estaban tanto en la realidad como en mi ser, a través de la noche iluminada. Y bebí un vino fuerte, como solo los audaces beben el placer…” Kavafis, sí, quizá ese vino fuerte fuera el tinto de Nemea, casta de Sanjorge, seco y fruta.

*Embriagado de Mediterráneo el Flaco le echó arrestos y con la mejor baliza se cruzó medioNV_Kumeu_river_hunting_Chardonnay mundo para depositar su ansia  en el mejor jardín de las antípodas: Nueva Zelanda. Subió corriendo por el istmo de Auckland hasta el cóncavo del monte Eden y echando una mirada a la casi perfecta ciudad bajo sus pies, descorchó una botrella de  Kumeu River Hunting Hill, un Chardonnay con crianza que le supo a bendita gloria. Mientras bebía tragos largos y pausados pensó que estaba en la tierra del Sustainable Winegrowing, y, por esa razón, revisitó su propio ecosistema de viajero impenitente poniéndose serio durante  unos minutos……

valleDeBarossa*Luego, el Flaco tiró una cuerda hasta  el vecino continente australiano, donde el Syrah  ha sido una revelación y reverencia. Esta casta la trajeron aquí en circunstancias nada lógicas- los franceses jamás pisaron esta tierra-, desde el lejano Ródano aprendices de la pequeña burguesía australiana. Pero hoy, paseando por alguno de los legendarios viñedos del Valle de Barossa, con  cepas de  más de 120 años, no tiene el Flaco más remedio que abrir y terminar una botella de Stonewell Shiraz de Peter Lehmann, por ejemplo, para comprender de qué manera  fue conseguido ese milagro de unir tierra y clima con esquejes nacidos en las antípodas. Claro, que la tierra es redonda y a lo mejor eso nos da la clave….

*Muy temprano el Flaco se levanta y lanza otra baliza hasta el Cabo de Buena Esperanza.MontañaDeSimonsberg_33 Hoy toca corretear por el Distrito de Stellenbosch y admirar la gran montaña de Simonsberg cercana a cuyas faldas graníticas y con la brisa oceánica de cara, se plantaron los mejores viñedos de Sudáfrica para elaborar sus afamados tintos. Piensa el Flaco que en estas tierras del Sur aparecieron, hace dos millones de años,  los primeros homínidos, seres que como él andaban ya erguidos y dispuestos a todo y que por esa razón, sencilla pero poderosa, habrá que celebrarlo, y de qué manera mejor sino  abriendo una botella de Kanonkop Pinotage gran cru de razonable precio, cálido y distinguible al final por ese sutil toque de brea….

*Una nueva baliza transoceánica se lanza hacia poniente. Ya está el Flaco en Mendoza la capital argentina del vino. Tierra vasta y diversa, desmesura de la casta Malbec, desierto en las alturas, nieves, páramos colosales, cuevas y caballos…… Con todo el trajín entre países al Flaco se le ha olvidado comer: Ahora es el AlegoriaNavarroCorrea.jpgmomento de acompañar el liberal asado de vaca, entre sabroso y sublime, con una botella de  Alegoría de Navarro Correas que le han puesto encima de la mesa. Sentado tras de ella, contemplando la rotunda cordillera de los Andes, un Flaco satisfecho tararea, entre trago y trago,  aquel tema legendario  de los Who: “I can see for miles”…….

IslaNegra_CHile*La última baliza, como la suerte, está ya echada, y el Flaco con lágrimas en los ojos se despide del mundo. Termina su viaje como un universo epilogado en las franjas del centro de Chile, donde campea la casta Carmenere, originaria del Médoc francés pero arraigada aquí sin competencia. Muy cerca de Isla Negra fija sus ojos en el Océano Pacífico mientras recita en silencia ese fragmento de Neruda: “vino, liso como una espada de oro, suave como un desordenado terciopelo, vino encaracolado y suspendido, amoroso marino, nunca has cabido en una copa, en un canto, en un hombre..”

2 comentarios en “El vino y sus paralelos (II)

  1. Amigo Flaco, he seguido muy atento su recorrido por esos paralelos y en un lugar de la Mancha escuché una expresion muy castiza de bebedores viejos
    “Este vino tiene francés ”
    Seguro que la conoce, pero sino, le invito a investigarla, pues tiene el origen en una de las páginas más épicas de nuestra historia y en la socarroneria de los protagonistas.

    Saludos y a por el III

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