El primer “garajista”

Todo comienza en el año 1.989, cuando Jean-Luc Thunevin compra poco más de media hectárea de viñedo en Saint-Emilion, en la región de Burdeos (Francia). En apenas 3 años logró que su vino superara en precio a los Grand Crus franceses.

Jean Luc Thunevin
Jean-Luc Thunevin. Fuente: sommeliers-international.com

¿Qué fue lo que hizo triunfar a este Disc Jockey de barrio reconvertido a enólogo? Sencillamente, un cambio total de concepto: olvidarse de todos los tópicos asociados a los vinos franceses reputados (historia, vínculos aristrocráticos, grandes vólúmenes de producción, chataux con sus viñedos….), y apostar por ideas novedosas, pero que encajaban muy bien con el vino de calidad: uvas muy maduras, uso de madera nueva, producciones mínimas, ultra-cuidado de la viña.

Toda la elaboración la llevó a cabo en el cobertizo que le prestó un amigo, de ahí el icono del garaje como símbolo de esta forma de entender el vino.

Tras el éxito de Jean-Luc se sumaron garajistas de todo el mundo y el movimiento se extendió como la pólvora.

Actualmente Thunevin se ha alejado un poco de su idea originaria, cultivando viñedos de más de 10 hectáreas, pero sigue haciendo vinos de mucha calidad y reconocidos mundialmente.

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