No soy de blancos pero…

Es cierto que no soy de blancos. No me gustan especialmente, y me sorprende, siendo mujer, que tengamos fama de gustarnos los vinos blancos. En casa de mis padres, como en muchas de la zona centro de España, no había afición por el vino, y lo poco que había probado hasta los veintitantos, me había sabido todo igual (no se cuidaba la temperatura de servicio, ni se buscaban buenos vinos sino el que había hecho un conocido o alguno que salía bien de precio en la tienda, a menudo a granel). Tampoco salíamos de vinos sino de cañas. Me enamoré del mundo del vino, en un viaje a la Rioja, que hice sin mucha ilusión, sólo por seguir la corriente a unos amigos. Ahí, en un pequeño curso de cata, me enseñaron  los infinitos sabores y aromas que puede tener un vino, y cómo cuidando bien su servicio, se pueden apreciar en todo su potencial. Mi conclusión fue que quien dice que no le gusta el vino, es porque no los ha probado adecuadamente, o no del tipo que le gustan. Salvando las distancias, pasa algo parecido con los quesos: puede que no te gusten los muy curados, los azules, o los tiernos, o prefieras los de leche de cabra a los de vaca, pero es raro que encuentres una persona que no le guste el sabor de ningún queso, con la gran variedad que existe.CopaVinoBlanco

Pues bien, cuando descubrí este precioso mundo, no me encandilaron los blancos, sino los tintos con cuerpo, con estructura, untuosos. Quizás porque era la época en que Robert Parker dictaba esa tendencia y la mayoría de las bodegas orientadas a calidad, apuntaban a ese tipo de vinos. A medida que he ido aprendiendo (catando básicamente porque esto no consiste en nada más que probar, y disfrutar y repetir los que realmente te gustan y resultan evocadores) he ido apreciando las características de cada uno, y ahora que por suerte, las modas dejan mayor libertad para que las bodegas dejen expresar a cada uva, lo que realmente da de forma genuina, sin forzar concentraciones, también me hacen vibrar maravillas mucho más ligeras y elegantes.

Aún así, los blancos siempre me han costado un poco más. Pueden parecerme agradables, pero no me suelen apasionar como los tintos. Hasta ahora, sólo se salvaban unos pocos. Uno de ellos, mi blanco favorito, es Iduna: tiene crianza en lías y barrica (qué casualidad, con más cuerpo que los típicos blancos, y muy cremoso). Delicioso. Por eso, cuando este año he probado la añada 2016 de Sauvignon Blanc y Gewürztraminer de Bodegas Coronado, y me resultaron tan redondos, estaba claro que tenía que escribir sobre ellos.CataCharconBlancos

Se trata de 2 vinazos blancos, con una elaboración muy cuidada y tradicional, cuyo resultado ha ido mejorando en los últimos años, y éste en concreto, les han salido espectaculares. Acaban de salir al mercado pero estoy convencida de que desaparecerán de la bodega en pocos meses, pues para colmo tienen un precio muy razonable (ambos por debajo de 10 euros).

  • Ilusión de Charcón 2016, procede de uvas gewürztraminer, que la bodega cultiva con estupendos resultados en ese lugar entre Cuenca y Albacete del que no paran de surgir en los últimos años, muy interesantes vinos. Las vendimian por la noche, para garantizar una temperatura baja al llegar a la bodega y poder mantener todas sus notas frutales. Sus intensos aromas de pera y fruta de la pasión, cautivan nada más acercarte la copa y luego en boca, una explosión de frutas tropicales hace que repitas nuevo sorbo rápidamente. Acidez muy equilibrada y una impresión en conjunto, que no deja indiferente. Ahora entiendo la gran afición que existe por este tipo de uva. Cuando se trabaja bien, el resultado crea seguidores absolutamente incondicionales.
  • Charcón Sauvignon Blanc 2016, ya tiene alguna medalla de plata en añadas anteriores, pero ésta (2016) es la mejor de todas las que he probado. Muy intenso en nariz y con un ligerísimo toque de carbónico natural, que potencia su frescura en la boca y deja un retrogusto, también tropical, que completa una cata cautivadora.

Enhorabuena a esta bodega familiar Coronado. Cada año mejoran sus vinos y han alcanzado un nivel muy sorprendente. Estamos seguros que este año se hablará mucho de ellos.

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