¿Hasta cuándo puedo consumir una botella de vino?

Algunas encuestas dicen que la mayoría de los compradores de vino lo consumen a los pocos días de comprarlo, y por tanto, no suelen guardarlo. No obstante, para saber elegir un vino (ya sea para guardar o para consumo inmediato), conviene saber cuál es su mejor momento. Seguro que alguna vez os habéis encontrado varias añadas del mismo vino y dudasteis cuál seleccionar.

Por otro lado, hay una frase popular que dice “es como el vino: que mejora con los años” que muchos entienden tal cual: como que el vino, cada año que pase, está mejor o mejora su calidad desde su añada, de forma indefinida. Lo cual es bastante incierto: algunos vinos, requieren suavizarse, pasando por madera y redondeando en botella algunos años, tras los cuales, efectivamente, mejoran, pero pasado el periodo de madurez, el vino empieza a perder cualidades. Eso sucede en unos vinos antes y en otros después. Son muchos los factores que influyen (materia prima, elaboración, tiempo de crianza en barrica, tipo de madera, temperatura de guarda, humedad, si ha permanecido en posición horizontal, etc).

Los vinos son para beberlos y disfrutarlos, pero lo haremos aún mejor, evitando fiascos, si sabemos cuándo es el momento óptimo de cada uno, pues no todos lo vinos son adecuados para su envejecimiento, ni existe alguno que se conserve eternamente.

La madurez del vino

Se dice que un vino ha alcanzado el periodo de madurez, cuando ofrece su máxima calidad sensorial posible. Es decir, cuando muestra un color que corresponde a su tipología, se percibe amplio y aromático, y resulta sedoso y sin aristas en el paladar.

Las fases de evolución del vino son tres:

Fase 1: Afinamiento

su calidad va mejorando a medida que pasa el tiempo: de forma más rápida en vinos jóvenes o de crianza corta (en semanas o pocos meses), y más lenta, en vinos de guarda (meses o incluso años). Ese es el motivo por el que de ciertos vinos, se dice que “les falta botella” (tiempo de redondeo ya embotellado): porque en botella se incrementan sus posibilidades aromáticas, se reduce su astringencia y se afinan para el paladar.

Fase 2: Madurez 

en esta fase las cualidades del vino han alcanzado sus máximas posibilidades, las cuales se mantienen o empiezan a disminuir levemente. Es cuando el vino resulta más intenso en aromas, con el color que le corresponde y sabroso y redondo en boca, sin astringencias.

Esta fase puede durar desde pocos meses hasta varios años, dependiendo del tipo de vino.

Fase 3: Decadencia

un vino en esta fase o estado no debería llegar al consumidor (salvo que sea “coleccionista”). El motivo no es que el vino no se pueda beber sino que su calidad se ha reducido de forma muy destacada (oxidaciones, alteraciones). Los vinos jóvenes, como ya adivinareis, caen en esta fase a gran velocidad con defectos más notables mientras que los vinos más añejos con crianzas largas en barricas, son de guarda precisamente porque esta fase de adquisición de defectos es más lenta y menos marcada.

¿Cuánto dura mi vino?

Muchos consumidores nos hemos hecho esa pregunta alguna vez. La respuesta no es sencilla pues hablamos de un producto vivo, que hasta el mismo momento de la cata o degustación, está evolucionando. Y por tanto, el tiempo y la forma en que se ha conservado, influye sustancialmente (condiciones de temperatura, humedad, ventilación, luz).  No obstante, podemos guiarnos por lo siguiente, siempre que se trate de vinificaciones de calidad (que no hayan sido maltratadas durante su conservación en botella):

TiempoGuarda

  • Los finos y las manzanillas son vinos muy frágiles, por lo que deben consumirse antes de los seis meses tras su embotellado. Si se abre una botella. no conviene dejarla abierta varios días porque su calidad se deteriora con rapidez.
  • los vinos jóvenes (del año o de segundo año, sin crianza) se comercializan para ser consumidos en el primer año.
  • Los blancos y los rosados más ligeros, mantienen sus mejores cualidades durante el año siguiente al de la cosecha, aunque como van perdiendo sus aromas frutales poco a poco, lo ideal es disfrutarlos en los primeros meses. De forma similar se comportan los espumosos o de maceración carbónica, si no han pasado por barrica.
  • Los tintos jóvenes y algunos blancos con más concentración o estructura, presentan mayor longevidad, conservando sus propiedades hasta unos 2 años.
  • en los últimos años, se elaboran vinos con leve paso por barrica, que podrían clasificarse como jóvenes, si no fuera por los pocos meses que han pasado criándose en contacto con la madera. Eso hace que no pierdan de forma drástica su frescura y aromas de fruta, pero puedan aguantar perfectamente, un año más en la botella.
  • Los vinos más intensos, de elevada graduación, buena acidez, con carga de taninos y que han permanecido largamente en madera, son los que resisten períodos de guarda más largos. A menudo, son vinos de cosechas seleccionadas y concebidos para que el tiempo (varios años) potencie y redondee sus características.

 

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